lunes 9 de marzo de 2009

El concierto de Maiden - Crónica de un evento esperado

El jueves 5 de marzo a las 4 pm. llegaba a una larga cola, la cual se disponía a entrar al gran estacionamiento del Poliedro de Caracas. Como una serpiente se deslizaba lentamente, dicha cola, hacia el destino anhelado. Yo decidí caminar por un costado de la fila de gente en busca de conocidos, mientras unos amigos guardaban mi puesto cerca de la parte posterior de la informe línea humana. Constaté cerca de la entrada del estacionamiento cómo la policía blandía sus peinetas, junto con el avance de la ballena, lanzadora de esporádicos chorros de agua; mezclado -todo esto- con los gritos constantes de "vendo agua y cerveza" y de "los paso, sin hacer la cola, por veinte mil", emitidos por algunos vendedores deambulantes. En ese paseo observé además las diversas generaciones aglomeradas en un solo lugar, esperando un mismo espectáculo con ansias. A unos cuantos conocidos saludé y me dispuse, ante la incapacidad de colearme (lo admito; está mal intentarlo pero al final ni lo logré), a volver con mis amigos al lugar que me correspondía.


Hablamos, nos tomamos algunas cervezas, que valían precios abusivos, y caminábamos al son de la cola: son lento y desesperante. Eran las 7:00 pm. y no había entrado pero la cola empezaba a moverse más rápido. Pronto escuché música, un compañero llamó a la calma señalando que era la telonera: Lauren Harris. En eso avanzamos más y más, hasta ingresar por fin, bajo la música de Lauren. Mis amigos saltaron rápidamente la barrera que separaba, en ese momento -sin resguardo-, la Zona General de la VIP; yo noté -mientras veía la efusividad de mis amigos- que a mi derecha estaba abierta dicha "barrera", la cual -me dijeron después- había sido destruida por las primeras avanzadas de personas (cosa que realmente no creo porque no vi destrozos). Como siempre quedó de manifiesto la mala organización y el sin-sentido de diferenciar entre General y VIP, en conciertos de esta índole: lamentable para quienes siguen confiando y compran la VIP. Escuchamos con tranquilidad, al igual que la mayor parte del público, el término del concierto de Lauren, quien seguro recordará con placer nuestra tierra por su benevolencia, sobre todo si es verdad lo que ocurrió con ella en México, por ejemplo.


Su concierto, el de Lauren, terminó y supimos entonces que era la hora de buscar mejores puestos. Empezamos a desplazarnos, mientras comentábamos la suerte que tenía Lauren Harris de telonear a Maiden: tremendo fogueo para la banda de la hija de Steve. En eso pasaron algunas imágenes por las pantallas laterales: el jet de Maiden, conciertos en diversos lugares, diversidad de fanáticos, etc. Mientras eso pasaba, continuaba sacando fotos con mi celular y ya nos encontrábamos en un lugar bastante aceptable; aunque claro, íbamos a seguir avanzando.


"Aces High" abrió y entre los saltos me moví más y más. La banda comenzó su espectáculo con una seguidilla de canciones, una tras otra, a un paso vertiginoso. Después tomaron una pausa y Bruce pidió al público que no empujara. Luego solicitó que todos nos echáramos unos pasos hacia atrás y aprovechó la ocasión para burlarse de una joven que, supuestamente, le mostró su tren delantero. El concierto continuó con Dickinson demostrando lo que es un gran frontman, con Harris corriendo y con Janick destacándose frente a la sobriedad de Murray y Smith. Mi grupo y yo, con algunos integrantes perdidos, ya estábamos -aproximadamente- a 10 filas de la tarima.

Presenciamos el show de vestuarios de Bruce: casaca roja en "The Trooper," una máscara, una larga capa al recitar "The Rime of the Ancient Mariner". También destacaron los cambios de fondos, láminas giratorias que mostraban carátulas de álbumes y, en frente de los integrantes, un espectáculo marcado por el fuego, las chispas y las humaredas de colores; conjugándose con la gran interpretación de los notables músicos. Todo esto convirtió al concierto en un evento memorable de dos horas (empezó el show de la Doncella a las 8:00 -puntualidad inglesa).

El concierto se caracterizó por ser protocolar. En la primera tanda aparecieron grandes clásicos junto con algunas sorpresas. Después se despidió la banda y casi sin dejarse aclamar volvieron rápidamente para agregar más clásicos y así finalizar bajo el aplauso y las solicitudes de más canciones, por parte del público, las cuales no fueron tomadas en cuenta. La gente lo entendió cuando pusieron una música de fondo e ingresaron las personas encargadas de desmontar los equipos.


Qué más puedo decir: el retorno a casa, dejando atrás la tarima y -en la memoria- el buen recuerdo de un espectáculo muy disfrutado por la calidad de esta leyenda del metal, más allá de los lamentables detallitos que no vale la pena recordar.













Nota: Todas las fotos fueron tomadas por mi celular, menos la primera, la cual fue obtenida de la página de Evenpro.

Por Manuel Ferreira

3 comentarios:

jofrexxx dijo...

bueno compa lo que te puedo decir es que vi a Eddie a menos de 5 metros jejeje y pague general lo lamento por los VIP y me regalaron la entrada practicamente demasiado bueno evempro maldito mira por ahi te dejo un premio http://jofrexxx.blogspot.com/2009/03/pues-el-amigo-balthazar-me-ha-entregado.html

metalgirl dijo...

Me encanto tu reseña, te sigo leyendo, es un placer, un abrazo desde Mexico

Manuel Ferreira dijo...

Gracias por sus comentarios y, jofrexxx, muy agradecido por el reconocimiento. Pronto lo montaré.

Metalgirl, un placer volver a saber de ti... Me alegra que te haya gustado. Un abrazo para ti también.